Animal Family, el colegio del cuerpo (Cartagena - Colombia).

hace 2 años   •   2 min de lectura

Por Teatro Santander

La creación de la más reciente obra de  Álvaro Restrepo tiene como origen: dos cajas llenas de ropa diseñada por  Olga Piedrahita, reconocida diseñadora de modas colombiana. Además de  los osados y divertidos diseños de Piedrahita, una tercera caja contenía  otra sorpresa: inquietantes y sugestivas máscaras mexicanas de animales  en papel maché. De la mano de los bailarines de la Compañía Cuerpo de  Indias, inicia talleres de investigación e improvisación con la ropa y  los personajes que las máscaras proponían.

Duetos, tríos, sextetos, danzas grupales, extraños rituales, grupos y  “retratos de familia” empezaron a sugerir inquietantes dinámicas y  oscuras relaciones afectivas.  La atmósfera se fue enrareciendo y se fue  tornando, a medida que iba avanzando la construcción de la pieza, en  una suerte de juego onírico y surreal. El universo de la inmortal Granja  de Animales de George Orwell (Animal Farm) empezó también a nutrir el  imaginario del coreógrafo. Lo que en apariencia podría ser una inocente  fábula infantil, habitada por simpáticos y traviesos animales, se fue  transformando en un mundo de crueldad y las tensiones entre los  personajes describen el intrincado y retorcido universo de las  relaciones humanas y familiares.

Durante el proceso de creación, Restrepo  conoció también la música del compositor británico Max Richter y su  versión, en clave minimalista, de una de las obras más célebres y  manoseadas del repertorio universal: Las Cuatro Estaciones de Antonio  Vivaldi. Recomposed es el título que Richter dio a su re-visitación de  la música del veneciano. El carácter bucólico y a la vez abstracto de  las Estaciones fue transformado por Richter en una meditación  contemporánea sobre ritmo y melodía, que se ajusta a la perfección con  el espíritu lúdico y misterioso de la coreografía.

Como soporte visual, Restrepo consideró que la obra requería y merecía  ilustraciones propias, especialmente creadas a partir de las diferentes  escenas. Para ello comisionó al pintor y arquitecto Leopoldo Javier  Combariza, la creación de una colorida serie de 20 pinturas al óleo, que  acompañan y envuelven esas fábulas danzadas, animadas por el  videoartista Lorenzo Giangrandi.

Esta Familia Animal no es ni lo uno ni lo otro: son seres solitarios y angustiados que se

relacionan entre sí por necesidad y conveniencia y que intentan esconder sus miserias y

preguntas detrás de la apariencia de inocentes criaturas antropo/zoomorfas que, ni los

salvan, ni los aman, ni los devoran, ni los perdonan.....

Corre la voz